7/10/26

Poema de Diego Morales

  


Las liebres

 

El río quedaba a unas pocas cuadras

pero para nosotros

era el comienzo del mundo.

 

Había que cruzar las fincas,

esquivar los yuyos altos,

dejar que el sol nos marcara la nuca

y seguir caminando

como si alguien nos hubiera prometido

un tesoro.

 

El tesoro

eran las liebres.

 

Las veíamos aparecer como si nada

livianas y hechas de viento y de tierra.

 

Corríamos detrás de ellas

con el corazón agitado,

gritando nuestros nombres

para que el campo nos reconociera

 

 

Nunca atrapamos ninguna, la verdad

y tiene sentido

¿Cómo iba un puñado de chicos

alcanzar a un animalito

que había nacido para correr?

 

Con los años entendí que las liebres

nos estaban enseñando una forma de belleza.

 

Hay cosas que no vinieron al mundo

para pertenecernos.

 

Vinieron

para hacernos correr detrás de ellas,

para llenarnos los pulmones de aire,

las zapatillas de tierra

 y la infancia de una alegría que

todavía sigue respirando

cada vez que cierro los ojos

y vuelvo, aunque sea por un instante,

a la orilla del río “las tres palmeras”.

 

© Diego Morales

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

un poema fresco, lleno de sensaciones, como la infancia

7 de octubre de 2026 a las 11:30  

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