Poema de Diego Morales
Las liebres
El río quedaba a unas pocas cuadras
pero para nosotros
era el comienzo del mundo.
Había que cruzar las fincas,
esquivar los yuyos altos,
dejar que el sol nos marcara la nuca
y seguir caminando
como si alguien nos hubiera prometido
un tesoro.
El tesoro
eran las liebres.
Las veíamos aparecer como si nada
livianas y hechas de viento y de tierra.
Corríamos detrás de ellas
con el corazón agitado,
gritando nuestros nombres
para que el campo nos reconociera
Nunca atrapamos ninguna, la verdad
y tiene sentido
¿Cómo iba un puñado de chicos
alcanzar a un animalito
que había nacido para correr?
Con los años entendí que las liebres
nos estaban enseñando una forma de belleza.
Hay cosas que no vinieron al mundo
para pertenecernos.
Vinieron
para hacernos correr detrás de ellas,
para llenarnos los pulmones de aire,
las zapatillas de tierra
y la
infancia de una alegría que
todavía sigue respirando
cada vez que cierro los ojos
y vuelvo, aunque sea por un instante,
a la orilla del río “las tres palmeras”.
© Diego Morales
Etiquetas: Diego Morales
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1 comentarios:
un poema fresco, lleno de sensaciones, como la infancia
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