En el balneario Municipal de Paraná, el barro succiona las patas cerca de las boyas, donde duermen los muertos bajo el agua. Sesumergen una y cien veces y a tientas se corre el origen del río.
Arriba un metro y medio un sinfín de pelotitas naranjas atadas con alambre. Los gurises se zambullen, buscan mandarse bajo el agua las cagadas que en la superficie están prohibidas.
© Simón Dante Lorenzón
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Fuerte, muy rioplatense. Griselda Rulfo
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