Poema de Carlos J. Aldazábal
Pasionaria (Samokitaj)
Nubecita que llovés en mis ojos,
ventisca que escupís el arenal para que
vea,
así te encuentro, mensajera del furor
y me desarmo en gorjeos,
como si un pajarito te cantara.
Después viene el enojo,
el hombro levantado de la ternura
que me hace desbaratar la previsión,
y luego del enojo, pastizal comido por el
fuego,
la delgada inocencia de una boca que dice:
“Cantorcito desalmado que me hacés de tu
séquito,
yo te enciendo en la ventisca arenosa
para que me veás y logrés encontrarte,
esforzado rastreador, vos que no sabés de
tu presa
más que el sonido de las ranas, el sonido
de la tormenta,
esa que viene, agua de río, para hacerte
escarmentar”.
© Carlos J. Aldazábal
Etiquetas: Carlos J. Aldazábal
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1 comentarios:
Etéreo en apariencia, lo profundo de tu poema aspira a una metafísica...
Saludos desde Córdoba
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