29/7/26

Poema de Ohuanta Salazar

 


Pescar chirimoyas

 

Abuelo Emidio en el árbol y nosotros

debajo, en cada punta

de la frazada extendida, red

pescadora de frutas.

Mi abuelo ¡chirimoya va! y nosotros

divertidos, corríamos desparejos

arrastrando a los más chicos.

Con cada chirimoya conseguida reíamos

y con las que perdíamos también.

Después mi abuelo limpiaba una

en su camisa y repartía

iguales pedazos para cada uno,

probando alguna decía:

está patalca, no la coman. Esta sí,

cuidado con las semillas.

Un día le prohibieron

trepar árboles, entonces

mi abuelo inventó la caña de pescar frutas.

Desde el suelo enganchaba

la fruta del cabito, ¡chirimoya va!

y nosotros otra vez: frazada y risas.

Al final abuelo Emidio colgaba la caña

de una horqueta.

La casa de Obanta y mi abuelo

ya no están.

La caña pesca chirimoyas, todavía.

 

© Ohuanta Salazar

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5 comentarios:

Blogger Alfredo Lemon ha dicho...

Hermoso y contundente
Gracias Ohuanta siempre
Saludo desde Córdoba

30 de julio de 2026 a las 10:03  
Anonymous José Luis Frasinetti ha dicho...

Qué poemazo, querida Ohuanta! Una preciosa historia que me llevó a disfrutar las distintas texturas de la emoción

30 de julio de 2026 a las 10:16  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Esto lo dijo una escritora admirada por mí: Louise Elizabeth Glück: "Miramos el mundo una sola vez: en la infancia. El resto es memoria". Y eso es exactamente tu poema.
Gracias.
Abrazo.
Alicia Márquez

31 de julio de 2026 a las 18:27  
Anonymous Ohuanta ha dicho...

Gracias, Gus

31 de julio de 2026 a las 19:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un bello relato. Pauli

1 de agosto de 2026 a las 18:22  

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