ALTARES DE LA CALLE
Salió una historia
a buscar su anécdota
entre las marionetas
de un circo.
Los muñecos, disfrazados de penurias
con sus voces alientan a un grupete de
piratas
que pretende escalar la pared
del teatro de payasos.
La historia otorga letra a una fábula
pergeñada en la traición y la torpeza.
En desprevenidos altares de la calle
muchos se encomiendan a sus santos
y hasta los ateos rezan
Y nos sentimos sobrevivientes cotidianos
de un naufragio,
vivimos con el miedo
celando en los cerrojos
y cuando nos invade el aroma
de nuestra pequeña fortaleza
creemos en milagros
¡creemos en milagros!
y en la existencia
de un destino irrefutable.
© Noemí Correa Olivé

me gusto mucho tu forma de mirar la calle...
ResponderEliminarGracias x tu poesía.
Así nos sentimos, Noemí, en este tiempo lleno de máscaras espantosas.
ResponderEliminarUn abrazo,
Alicia Márquez
Muy bueno!!
ResponderEliminar"Sobrevivientes cotidianos de un naufragio".....Muy cierto.Patricia Graziadei.
ResponderEliminarPreciso y delicado...
ResponderEliminarGracias!
Sobrevivientes en fortalezas, creyentes, que esperan el milagro. Síntesis perfecta! Gracias. Bea Belfiore
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