Poema de Nicolás Aused
proustianas
I
yo también veo
a veces
el perfil del campanario
de
llamémosle
Combray
el rumor del crespón
por las calles de tierra
casas viejas
como historias
los naranjos
repletos
la taza de mate cocido
gigante
de loza
de mi abuela
que tenía una espiga
de trigo
en relieve
entre rajaduras
innumerables
y grises
como venas
secas
una presencia de eucaliptos
en vahos de verano
un molino de viento
recortado
contra el cielo
pastando solo
en el llano
verde
y escucho todavía
los breves
pasos
de ella
al alba
contra el piso de madera
y me hamaco
aún
en su sillón de mimbre
celeste
escuchando
música de pájaros
anónimos
la sal de los mares
y del sol
habitaba sus ojos
y
lo que
increíblemente
Fue,
que,
aún,
en oleajes
como caricias
insiste
en Ser
© Nicolás Aused
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