29/7/26

Poema de José Luis Frasinetti

  


Ningún hombre que cruce el campo de la noche

podrá morir.

 

Se lo preguntan los que nacieron en la tierra prometida

y se echaron de bruces.

 

La tregua consiste en enterrar los recuerdos

de los que ya se fueron a vivir más allá,

poner chapitas de esquilas en los ojos

y pensar que puede fundarse otra efímera verdad después de Troya,

decirse que no hay otra ilusión más simple

que pisar descalzo los campos que se araron al atardecer

y echar semillas.

 

Ningún hombre que cruce el campo de la noche

podrá morir.

 

Se lo pregunto a las tejedoras

que cruzaron de borde a borde el laberinto silencioso de sus mortajas.

Ellas, como Eneas, vieron en cada punto el porvenir

y hasta se prohibieron

de hablar de la vida con la muerte.

 

© José Luis Frasinetti

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