Era morocha y el cabello tomado
en un rodete supongo
en la foto junto al bisabuelo.
Desde el sepia profundo
no se distinguía más que eso
y el vestido negro de tela rústica
parecía gastado.
Ya estaba ciega, cuando yo
en el vientre de mi madre
intercambiamos su último suspiro
por mi llanto de aire.
Y así heredé su nombre,
yo, que ahora enciendo palabras
para ver.
© Sonia Rabinovich

Sonia, ese entrelazamiento de los tiempos hasta llegar al nombre. Un abrazo!
ResponderEliminarBelleza el final!! ENCIENDO PALABRAS PARA VER..Cristina Noguera
ResponderEliminarSonia siempre es mi placer leerte!!
ResponderEliminarGloria Calvo