Poema de Cecilia Carballo
Seguir con vida cuando se agotaron las
esperas
José Sbarra
¿A dónde el cansancio de la vida?
Pactamos una decadencia que no queremos.
¿Hay puertas?
¿Hay gemidos que danzan con los pájaros?
¿Hasta dónde el hastío?
El veneno no nos mata. ¿Nos fortalece?
¿Nos hace vivir en un amor estéril?
¿En la perdida de otros?
Perdidos sufrimos desamparo, indiferencia,
fuga.
¿Hasta dónde la ignorancia robada al deseo?
Unir interrogantes, salir por la tangente,
a un vacío de la vergüenza.
Estalla la garganta una y otra vez, un
fuelle no es su definición.
Matar el lamento, matar la vehemencia, el
abismo es resurrección.
Afuera, afuera, estallido, estallido,
bombaaa ¿Porvenir? ¿Venir? ¿Viento?
¿Ventisca? ¿Brisa?
El mundo mezquino, no hay puente, lazo,
enlazo, enlazar.
¿Hacia dónde el encuentro?
El otro, lo otro desaparece.
Yo más, más, más.
Vos, nada, nada, nada.
¿Nos damos por vencidos?
¿Estamos vencidos?
Misil, misil, misil.
Murallas que no caen.
Murallas que destrozan.
Estorba, estorba quien une.
La palabra adentro del ladrillo.
© Cecilia Carballo
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