Poema de Sergio Guerrieri
Ritual
Antes de ser descubierto,
el salvaje fue previamente inventado.
G. Cocchiara
I
El silencio, esa posible interdicción,
nos hacía bailar mejor.
La danza del amante se parece
al comportamiento animal:
comer por instinto,
por verdadero hambre;
correr para salvarse,
por verdadero temor.
La cabeza del amante
es una serpiente;
sus cascabeles,
el amor de la víctima.
II
En el silencio, la cadencia es una.
A veces puede verse ese ángulo ascendente:
la boca abierta de eros y tánatos,
la casa impecable, la falta de luz,
la oscura certeza de bailar imitando la luz.
© Sergio Guerrieri
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