8/5/26

Poema de Samuel Amaya

  


Papá lloró azúcar toda su vida

y quizás me costó entender cómo

hacía para endulzar su corazón

después de que las cañas lastimaran

sus manos o el frío del machete

atravesara sus piernas en el cañaveral.

Quizás por eso también no alcanzó

a abrazarme cuando mi cuerpo

rebalsaba en las manos de algún chango

o cuando le mostré el nicho en mi pecho

donde una virgencita gritaba mi nombre.

Ahora recojo los granitos dulces

que salen de sus ojos

y veré en ellos a ese changuito

que el ingenio lo parió.

 

© Samuel Amaya

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3 comentarios:

Blogger Susana de Zazzetti ha dicho...

hermoso, con la claridad y la ternura norteña. susana zazzetti.

10 de mayo de 2026 a las 17:21  
Blogger graciela elvira ha dicho...

Samuel que bonito.❤️🌱

12 de mayo de 2026 a las 16:55  
Anonymous Silvia Durruty ha dicho...

Maravilloso Samuel!

13 de mayo de 2026 a las 11:17  

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