20/5/26

Poema de Ricardo Di Mario

  


Y otra vez esos cristales se ocultan uno al otro.

 

Sé de esos tus espejos,

venían ocultos entre los que no podíamos mirarnos,

ni yo en la selva,

ni tú en los pliegues de Monmartre.

 

Avanza el desierto en esos días,

desaparece su reflejo,

dedo carnoso que derritió los hielos

de la tibia floresta,

la voz que corta el aire como un pan tierno con las manos,

el roce de alas del ruiseñor,

aleteo de la suave caricia y

en las rojizas llamas de su mirada

el calor del bosque vuelve a devorarlo y a desaparecer.

 

© Ricardo Di Mario

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2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Quizá los mejores sueños sean un juego de espejos....
Me encantó tu poema.
Verónica M. Capellino Rando

23 de mayo de 2026 a las 1:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuando idealizar es jugarse . Gracias

23 de mayo de 2026 a las 13:49  

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