11/5/26

Poema de Nerina Thomas

 


Cuando duelen los huesos

 

Cuando duelen los huesos

uno descubre otro ser en uno.

Parecemos una estatua cuando intentamos

levantarnos de la cama. Ellos deciden ...

los mismos huesos, articular los mismos.

Una hora por reloj, llegar al baño.

El paso se hace lento, que en verdad

es arrastrar los pies con la alfombra

que acompaña al bajar de la cama.

Uno está como frizado tratando de llegar

a tiempo.

El desgaste dijo el médico, además de los genes

Una tortura para quien lo padece.

No tuvieron en cuenta la caminata diaria de una hora

ni aquagym, ni pedalera.

Duelen y basta.

Acupuntura más cartílago de tiburón, colágeno, vitamina C,

más magnesio, para poder caminar y sin dolor

luego de una semana de ejercicios y kinesiólogo.

El cuello demoró en acomodarse, más que otras zonas.

Nada de computadora por ahora, ni de lecturas prolongadas

ni pensar en rendir un final.

A conformarse con lo promocionado. Hasta acá.

El dolor físico es intolerable, solo se sostiene con sublinguales,

él no acaricia.

 

© Nerina Thomas


Etiquetas:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio