11/3/26

Poema de Fernando Gabriel Vaschetto

 


EL PINTOR Y LA SILLA

 

Retraté la humilde silla que en un rincón de mi atelier

tantas veces cobijara el cansancio de mis huesos,

tal vez fuese de mi abuela o de algo así

pues algo así como mi sangre va con ella.

Di los últimos detalles de su luz: espátula y trapo y aguarrás

y su viejo maderamen surgió pleno

presencia más viva y más real

que la misma realidad.

Se me antojó feliz sobre el manchado cartoné

que oculta mi fallido autorretrato

(ha de saber un buen artista decidir

sobre la exacta sobriedad de sus modelos)

y puede ser que en un instante me perdí

entre el aroma del óleo y su tacto entre los dedos

al ver su sombra proyectada en los blancos lienzos

que ansiosamente misteriosos

reclaman mi asistencia.

En su asiento levita un gran papel

que envolvía la botella de un buen vino,

ella me invita a descorcharlo y a brindar

ofreciéndose ampulosa al desahogo de mis cuitas,

así como al guerrero en el triunfo o la derrota

los descansos de una mujer y sus dulzuras

lo están esperando…

 

pero yo, como no tengo mujer, me acostaré con mis musas

y luego

seguiré pintando.

  

© Fernando Gabriel Vaschetto

Etiquetas:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio