Poema de María Gabriela Micolaucich
Estuve ahí
Las espinas de las rosas,
son la trampa que anticipa
la muerte de la flor.
Fui noticia, autora y anónima.
La noticia que llegó al diario
aquel día de hace tanto,
tanto
pero nadie me vio.
Fui la muerta y la asesina
por eso nadie me encontró.
En los pueblos no se olvidan
las muertes por amor.
Y el tiempo, fue el único detenido
en las agujas de un reloj.
Alguien que sabe
guardó el diario y le dejó rosas
culpable del desamor.
© María Gabriela Micolaucich
Etiquetas: María Gabriela Micolaucich



1 comentarios:
Muchas gracias Gustavo Tisocco querido por tanta dedicación. Que todo vuelva en un abrazo fuerte. Maria Gabriela Micolaucich.
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