Poema de Carlos Battilana
Frutillas silvestres
Cuando se van muriendo
los seres indestructibles
los que no podían morir
y casi sin darte cuenta
vas quedando
en primera fila
en la línea de flotación
cuando
en ese instante
-sin que sea una fecha precisa
ni un día determinado-
las horas lentísimas el grito vacío
el encuentro con tus hermanos
en una cena semestral
-ese presente sin reemplazo-
allí
ahí
vas intuyendo la noción espesa
de dios
la noción sin límite
de lo que se va
para siempre, allí, en ese instante largo
que puede llevar unos meses
unos años
y vas ingresando
con tu primera persona
a la primera
línea
de batalla, carne de cañón
de los últimos momentos
sin precisar cómo, de qué modo
recordarás las frutillas silvestres
el olor preciso detrás del verano
el sol levísimo
los seres queridos
hundiéndose
como en un pozo, allí, ahí, saludarás
al canto minúsculo del pájaro
su presunta alegría
la hilera de árboles, la ciudad
que no sabrá
de la disolución el silencio
de tu paso fugaz
de eso
que fue todo, y más, un poco más
una travesía
por la irrepetible extensión.
© Carlos Battilana
Etiquetas: Carlos Battilana



9 comentarios:
sí. " una travesía por la irrepetible extensión" belísimo poema que lo dice todo. susana zazzetti
Alto poema Carlos, de excelencia, profundo sentir existencial.
Abrazo grande desde Córdoba
Desde su título -con un eco de Igmar Bergman- huye y se subraya la fugacidad del tiempo en tu logradísimo poema.
Precioso poema Carlos
Gran poema! Me pegó en lo más sensible ... Gracias!
Aura Re
Las imágenes me emocionaron!! Cristina Noguera
Hermoso y conmovedor tu poema, Carlos. Estremece con la fuerza de lo inexorable.
Gracias!
Bellisimo, profundo. Mil gracias Carlos y Gus
Conmovedor poema!! Muy hermoso Carlos, Gracias!
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio