26/1/26

Poema de Samuel Amaya

 


Alguna vez, mi cuerpo fue azúcar

disolviéndose en las lenguas

o atorado en los dientes

como hebras de caña

siempre encontró calor

en la jeta de algún chango

y en la baba que escurre

cae y penetra la ropa

allí supo sentirse vivo

en la mezcla de lo que entra

y de lo que sale

para luego desarmarse

y volver a fluir

en las bocas

de otros.

 

© Samuel Amaya

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