Poema de Miguel Falquez-Certain
Presagios
Abre paso a la palabra, habita en ella,
tócala, siéntela, respírala, dile no
al silencio, al otro lado de la vida,
invéntala, hazla carne, un nuevo objeto
en el mundo, olvida el significado estricto,
la palabra viene hacia ti, no la rehúyas,
te la envían los hombres, muérdela, saboréala,
hazla tuya, tú eres el innombrable, el que la crea,
el inquilino color de la quinina,
no puedes callarte, no debes fatigarte, no,
abrázala, seis días para terminar tu obra,
descansarás luego, pero dile no al silencio,
titilante tuétano del samovar sangriento,
juega, no dejes de tocarla, vive en ella,
no te detengas, las pausas son un presagio
de la muerte, el rencor punzante del Tíbet
obscurece al diamante en la cañada,
no digas que no puedes, serás todopoderoso
mientras hables: bien sabes que Él ha muerto,
continúa, cada día el silencio abraza
a muchos como Él con sus tenazas.
© Miguel Falquez-Certain
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