9/1/24

Poema de Daniel Viola

 


 

En el necesario abandono que me fuera anunciado.

 

Alejada las voces que imploran sus verdades.

Encerrados los oídos a sirenas y dioses.

Buscando la certeza que añora la esperanza,

queda mi cuerpo suspendido en un beso.

 

No hay verbo, ni árbol. Sólo aquel beso.

Antes de él un limbo necesario.

Erecciones sin imágenes.

La comunión en la rama de algún sauce.

Las hojas nos aislaban del mundo.

Lo mismo que la chala fumada tumbado en el maizal.

Los genitales no habían dividido el cosmos.

Crecer es descender al olvido de alguien.

El pubis al cubrirse invitó al egoísmo.

Hubo un dios me dicen que fue lampiño.

Olvidada la payana, el dinenti,

Escondida la rayuela en la falda de mi vecina,

Expulsados a la calle, aparecido el patroncito que

tiene la vereda ubicando un final al juego.

Se hizo una la idea con la muerte. Supe luego

de otros picando injusticias.

Don Felipe, Bairoletto, Andresito…Severino…

Integrando besos con tacuaras.

Tuve que radiografiar la pampa en un normal.

No aparecieron los huesos por los que odian a nuestra gente.

La incomprensión del pan de fonda con feta de mortadela.

Ni por qué mi tía guarda en un cofre a Evita.

Nos legan la vergüenza de tener una patria de barro

coloreada en sangre.

 

© Daniel Viola

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1 comentarios:

Blogger laura ha dicho...

Excelente, Daniel, por la deriva que toma, te atrapa desde el inicio y al final, el gran sentido. Gracias y abrazo.

15 de enero de 2024, 11:17  

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