16/10/20

Poema de Daniela Camozzi

 


Hay que andar como si una

finísima cuerda te tirase

desde la coronilla para elevar

y enderezar la espina,

cada vértebra.

Así, se centra la cadera,

el vientre se relaja

y se adelanta

el coxis.

Estirada por fuera

los ojos se cierran

casi solos y una siente

que cae

dentro de sí,

que flota un poco.

¿Alguna vez podré lograrlo,

me pregunto

hecha un nudo de mí,

como el tronco de una higuera,

como esos pequeños átomos

que se me armaban de chica

en las costuras,

cualquier cosa menos

una estilizada caminante?

¿Ninguna fibra

tensándome por fuera,

ningún efector interior

de flotación?

 

© Daniela Camozzi

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6 comentarios:

Blogger Gus... ha dicho...

Bienvenida Daniela a este sitio que pretende difundir a poetas contemporáneos, un abz, Gus.

16 de octubre de 2020, 19:11  
Blogger Daniela Camozzi ha dicho...

Muchas gracias, Gustavo, un gran abrazo! Daniela

16 de octubre de 2020, 20:17  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Bienvenida Daniela a este sitio generoso que dirije Gustavo Tisocco.Me encantó tu poema, original y muy bien escrito, creo además, que la postura corporal repercute en lo interno del pararse ante la vida (y viceversa) según lo enseña el Yoga. Saludo desde Córdoba Alfredo Lemon

17 de octubre de 2020, 9:23  
Blogger Ana Romano ha dicho...

Bienvenida DANIELA, buen poema que nos enseña a estar posiciona en la vida.
Ana Romano.

17 de octubre de 2020, 19:43  
Blogger Adela ha dicho...

Bienvenida!

18 de octubre de 2020, 2:38  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pensé en el yoga. Recordé a mi hermana mayor-mayor, haciéndome caminar derecha con un libro en la cabeza (y muchos libros leídos)
Me esfuerzo por caminar derecha (rumbo siempre a la izquierda nac y pop)
Hermoso poema!
Verónica M. Capellino

21 de octubre de 2020, 10:33  

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