28/2/20

Texto de Claudio Portiglia



Dios de chico era un triángulo y un ojo que aprendí en catecismo / después fue negación y rebeldía / más tarde pactamos y anduvimos juntos los escalones de la exploración /
hubo amor y hubo hijos / hubo un tiempo que fue de fundación de la familia / después se sucedieron avatares donde dios intervino a reglamento / y de a poco nos fuimos distanciando cada uno ocupado en su función /
con su casta rompí sin lamentarme / con él en cambio sostengo algunos duelos que bien vale sostener a veces /
el tema es que al lindar con la derrota / el muy astuto un día y sin aviso / se reveló en tus ojos triangulares / con esa luz que aspiro con vehemencia pero que nunca conseguí plasmar /
y ahora que lo veo duplicado cada vez que te miro / brillando como quise que brillara pintado en mis carpetas / ya no sé si llamarlo por su nombre / o seguirte gorrión porque en tu risa lo veo y lo comprendo

© Claudio Portiglia

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

DIOS, Dios mío, muchos contemplándonos en este avatar pulcra vida de los que caminamos el mundo, un texto perfecto, con algo de misterio y aún iluminando. un abrazo, marta comelli

29 de febrero de 2020, 10:53  
Blogger María Sonia Quevedo Hoyos ha dicho...

"Los dones entregados por los dioses" en la risa del gorrión.
Interesante disertación sobre un tema, que a veces, nos complica la vida.

29 de febrero de 2020, 17:45  

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