13/11/19

Texto de Clarisa Ollivier




 ZAHIR 

Acaso el Zahir esté en la mano abierta del niño, en el último estertor de la noche sola, difuminado en sed, en fiebre. Sea moneda de luz, última paga tácita, ignota, novísima, desaparecida. El Zahir: la revelación de la sombra, el perfume que anida todas las cosas. Un soplo ajado lo busca ciego, lo sabe boca, ojo de los números; una rareza necesaria a la vera de la muerte.

© Clarisa Ollivier

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1 comentarios:

Blogger Silvina Vuckovic ha dicho...

...y de cada resurrección. Gran texto. Muchas gracias, Clarisa

14 de noviembre de 2019, 11:52  

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