12/12/18

Poema de Beatriz Arias



La casa

Y las ventanas altas
en las tardes húmedas de otoño,
la pequeña habitación donde escribía
donde se arrinconaban mis párpados
No volveré, lo sé,
a tus paredes rosadas
que secuestraban la eterna biblioteca,
ni a tus persianas desorientadas por el viento,
ni al sol excesivo de tus patios.
Y el resplandor del crepúsculo
que amordaza el piano.
Y el baile verde de las plantas.
No volveré, lo sé,
a tus grandes puertas blancas.
Te acaricio de lejos,
cuando las metálicas agujas de la lluvia
recortan los cristales,
cuando con tu silueta de piedra
se hiere el aire
y se perfora el cielo.

                                                                                                                               
© Beatriz Arias

5 comentarios:

Blogger Unknown ha dicho...

hoy,este poema parece escrito para lo que siento, gracias,

silvia Loustau

13 de diciembre de 2018, 8:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

y vamos dejando cosas cuyas huellas nos rodean. pero la puerta, el patio, las agujas especiales de una lluvia especial, te habitan, siempre. susana zazzetti.

13 de diciembre de 2018, 16:35  
Blogger daniel arias ha dicho...

muchas gracias Gustavo por tu dedicación. te envío mi abrazo. Beatriz

13 de diciembre de 2018, 21:29  
Blogger Isabel ha dicho...

Todos venimos de otra casa que evocamos y guarda nuestros primeros recuerdos. Muy bueno la lluvia como agujas. Beatriz, un excelente poema. Un abrazo Isabel Llorca Bosco

16 de diciembre de 2018, 20:28  
Blogger Ricardo Juan Benítez ha dicho...

¡Guau, Beatriz! Aplaudo de pie. Conmovedor.

24 de diciembre de 2018, 17:32  

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