14/3/18

Poema de María Teresa Andruetto



En casa

Su abuela iba en tren y soñó la llanura, el manto
verde y el humo de las fábricas (molinos de viento,
tanques australianos, de vez en cuando una
esperanza). Su padre también era amargo, pasó
la guerra, salió del sótano después del bombardeo
con el pelo de repente blanco. En medio está ella
escuchando la historia, el fustín de la noche,
los gritos y una mujer cantándole a un niño.
Vestido de negro va el tren y bajo los pies crujen
huesos, graznan gañotes de muertos. Juran todos
con bulbos de orquídea en las manos, raíces
tuberosas de los muchachos. No es ajena la guerra:
su amado se queda en las tardes mirando
el horizonte, amargo. Recuerda los años de encierro,
el muchacho que allá adentro lo salvó de la muerte
sosteniendo su mano. Gente que migra y campos
de batalla. Testigo de todo, criadilla, escroto, ella
se ha quedado en casa, mirando pasar el río
de la patria, la tierra del terror a sus espaldas.
Las verdades no son sino antiguas metáforas.


© María Teresa Andruetto


11 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

cada secuencia me ha desmigajado un poco el alma. bellísimo. susana zazzetti

14 de marzo de 2018, 16:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Los migrantes, las guerras cun su brutal saldo de muertes y familias desmembradas y este final que es una joya no obstante la gran tristeza, qué gran poema.
Un abrazo
Betty Badaui

14 de marzo de 2018, 17:11  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me encanta tu decir! De una profundidad poética que conmueve.
Cariños.
Aly Corrado Mélin

17 de marzo de 2018, 8:38  
Blogger Marta Raquel Zabaleta ha dicho...

Un profundo canto a la vida hecho poesia. Te felicito, Marta

17 de marzo de 2018, 17:01  
Anonymous Anónimo ha dicho...



La absoluta belleza de este poema, desgarra el alma.
Gracias.

Un abrazo,

Alicia Márquez

17 de marzo de 2018, 18:41  
Blogger mariel monente ha dicho...

Bellisimo poema

17 de marzo de 2018, 20:06  
Blogger graciela noemí barbero ha dicho...

Sentí en el cuerpo las historias de mis abuelos. Bellísimo. Un abrazo Graciela Barbero

19 de marzo de 2018, 18:10  
Blogger Liliana ha dicho...


Aquí estoy leyéndote, haciendo que vayan directo a mi corazón tus palabras.

Lily Chavez

20 de marzo de 2018, 12:04  
Blogger Marìa Sonia Quevedo Hoyos ha dicho...

Cómo duele la realidad aterradora del antes y el ahora, está vigente la palabra, cada frase, cada momento descrito en su poema. Ciertamente duele la belleza de sus letras.

22 de marzo de 2018, 19:00  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Sensible. Duele el poema!! Gracias Andrea.

22 de marzo de 2018, 19:18  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Qué intenso!y tan real ayer y hoy.
Gracias por este poema.
Juany Rojas


24 de marzo de 2018, 20:34  

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