22/3/17

Poema de María Julia Druille


Inconciente 

entre pulsiones 
una columna de arañas migra 
de un lado al otro de la ruta 
yo acelero las aplasto 
se oye el crick crack 
seco de las ruedas 
contra sus pequeños cuerpos de arácnidos 
naturaleza y yo en fricción 
por la mañana me despierto 
en la cima de una loma 
verde hasta el hartazgo 
y me dejo caer caer 
y me dejo rodar 
aún cuando el mareo 
distorsiona la caída 
y arrastra rosetitas, cardos 
que me pinchan los brazos y las piernas 
pero no puedo parar 
una caída interminable 
de la pendiente que termina 
en el borde pedregoso 
y es caer caer caer 
el río no es profundo 
pero unos peces chupasangre 
adorables palometas 
me hacen huequitos en las piernas 
que se adornan 
con hilitos de sangre fresca 
como pequeños arroyitos rojos 
y entonces un bote me aleja del lugar 
por suerte porque 
se viene una tormenta 
cuando me bajo hay un caballo 
está ensillado y me espera 
manso bajo la lluvia 
lo conduzco a un refugio 
pero desboca, pierde el freno 
y se le antoja galopar 
derechito al monte bajo 
chañar o piquillín 
ramoso, puntiagudo 
me desgarra y se me clavan las astillas 
dejan surcos 
parpadeo 
y el caballo se va solo 
pura naturaleza 
sin jinete 
al galope 
por la pradera  



© María Julia Druille

3 comentarios:

Blogger Noemí Correa Olivé ha dicho...

Desgarrador, muy buen poema, culpas y castigos en vértigo. Abrazo!!

25 de marzo de 2017, 14:35  
Blogger Adriana ha dicho...

Muy bien reflejada la lógica onírica, con un remate a todo desborde, sin barreras. Qué bueno. Un besito. Adriana Maggio (Dirbi)

30 de marzo de 2017, 11:49  
Blogger Maju ha dicho...

Gracias por los comentarios. Abrazo.
Maju

4 de abril de 2017, 23:06  

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