31/1/17

Poema de María Ángeles Pérez López




[El pájaro]

El pájaro que viaja bajo el cielo
y viene a golpearse contra el coche
como quien cae rendido y se levanta,
arrastra sus cartílagos, su sombra,
su corazón caliente y separado
en cuatro habitaciones para el aire.
En ellas se resguardan los alisios
y el frío desconsuelo del invierno
cuando la sangre mueve lentamente
su río enrojecido, su caudal,
su modo de morir y levantarse
para picotear migas de sol.
El pájaro que viene contra el coche
es uno e indiviso, inconfundible,
y si distingue el eco de la especie
y atina a acompasar su corazón,
en el golpe está solo y yo con él,
seguidos por los dogos de la sombra.
Por eso, y aunque apura con violencia
la gota venenosa de la prisa,
su cuerpo diminuto y trashumante
no puede separarse de su sombra,
esa zona de umbría y de frontera
con que el sol nos recuerda el parentesco
insoportable, estrecho de la muerte.
La sombra lo acompaña, me acompaña,
le otorga la tiniebla, desazón
con que encender el día y sus volutas,
la masa medular y oscurecida
en que el tiempo nos brinda sus oficios
y escribe la desdicha a contraluz.


© María Ángeles Pérez López

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

este tema toca mi corazón. esa " desdicha a contraluz" me acompaña, como un niño en su indefensión. bellísimo en su tristeza. susana zazzetti,

2 de febrero de 2017, 11:15  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

- El sol nos recuerda el parentesco - Tanta ternura en el decir. Aunque la tristeza en primera fila.

4 de febrero de 2017, 18:29  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un poema profundo, de raigambre y sentimientos íntimos

Graciela Licciardi

9 de febrero de 2017, 18:45  

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