28/9/16

Poema de María Ángeles Pérez López


En el vientre impaciente de la lavadora
los colores se mueven por capricho
cuando voltea la máquina, se mece,
contorsiona su línea vertebral
sometida por leyes intrigantes
al ajustado margen del temblor,
la sacudida, el espasmo.

El rojo, el amarillo, el verde menta
se confunden y mezclan, recolocan
la paleta original de los colores,
abigarran el agua con sus tonos,
se exprimen para ofrecerse hermosos y amarrados
al jabón, la lejía abrasadora.
Componen un universo impredecible
y juegan a que tiñen el lino, el algodón,
las telas indefensas en el inquieto espacio,
las telas que se apropian del gris,
azul marengo,
para el forro o la costura primorosa,
aprensivas, temibles en su ira
si el resultado es torpe o irritante.

Hasta que no interrumpo el movimiento
y apago ese artefacto incomprensible,
no vuelve cada prenda con su primera imagen,
con la forma natural, la liberada
del sueño, la fantasía venturosa.



© María Ángeles Pérez López

4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

DIFERENTE, PRECISO, LA POESÍA DANDO VUELTAS JUNTO A LA ROPA. UNA BELLEZA.susana zazzetti.

29 de septiembre de 2016, 9:49  
Blogger LIDIA CARRIZO ha dicho...

MUY BUEN POEMA Y DE UNA CREATIVIDAD CON
IMÁGENES, COLORES, Y TODO DA UN ARCOIRIS
SOBRE LAS COSAS QUE SE USAN A DIARIO... COMO LA ROPA TAN PARTICULAR TU POEMA QUE ME ENCANTÓ!
GRACIAS POR COMPARTIRLO UN MUY BUEN POEMA
Y MUY ORIGINAL! LIDIACC.

10 de octubre de 2016, 22:41  
Blogger Elisabet Cincotta ha dicho...

Quizá cuando llegué a su soledad sea nuevamente esa que solo puede mostrarse a sí misma.

Abrazo
Elisabet

23 de octubre de 2016, 19:26  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Me encantó.
Cuán amplia tu imaginación. La poesía te habita, no se queda quieta. No se muda nunca de ti.
Maravilla!!
Felicitaciones!!

30 de octubre de 2016, 19:32  

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