3/7/16

Poema de Alicia Márquez


Cotidianas

El limonero está creciendo,
Simona me pide salir a pasear,
damos una vuelta a la manzana,
le ladra un perro enorme,
me acuerdo de que tengo que comprar orégano,
cuando llegue a casa lo anoto para no olvidarme.
Sobre la mesa del comedor está el libro que dejé sin terminar
y me da pereza retomarlo.
La cafetera me avisa con un gruñido que ya está.
Miro por la ventana: el cielo tiene un
extraño color naranja, el jazmín chino
avanza sobre la baranda,
escucho música de los años sesenta,
suena el teléfono. Es una promoción imperdible
de medicina a la carta.
Recuerdo una película.  Y una charla.
Tomo despacio el café mientras mojo una vainilla.
Estiro el café, pero ya está, ya no hay más café,
y entonces lavo una taza,
una taza, sólo una taza, la taza en la que tomé café,
una taza. Una taza celeste. Una. Sólo una taza.
Y la taza, sola me mira. Sola la taza. Una taza
en el escurridor. Pobre taza sola.
Y entonces lloro. Te había olvidado.


© Alicia Márquez

11 comentarios:

Blogger ALICIA CORA ha dicho...

Sé en mi cuerpo y mi alma lo que sentís al mirar esa taza celeste tan sola. No hay palabras que puedan explicar esta soledad. Hermoso poema, que gracias a Simona tal vez te pueda sonar menos doloroso. Alicora

8 de julio de 2016, 23:42  
Anonymous Anónimo ha dicho...

bello " el limonero crece"... "una taza,solo una taza..."

gracias
un abrazo
norma starke

10 de julio de 2016, 11:28  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Qué bello! gracias por compartirlo.
Un abrazo
Alicia Borgogno

11 de julio de 2016, 15:32  
Anonymous Anónimo ha dicho...

qué hermosa manera de capturar la vivencia de un instante. Todo ese paseo por los alrededores de las cosas para terminar cayendo en el ojo del huracán, ese dolor por lo perdido.
Raquel Jaduszliwer

12 de julio de 2016, 1:42  
Blogger Adriana ha dicho...

Una femenina descripción de la nostalgia por la ausencia del amado. Muy cinematográfica. Me gustó mucho. Un abrazo. Adriana Maggio

13 de julio de 2016, 9:39  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuánta emoción me produce tu poema,tal vez porq en la cotidianidad nos podemos detener y leer algo tan maravilloso como tus palabras.
Bravisimo, Alicia!
Aly Corrado Mélin

16 de julio de 2016, 9:27  
Anonymous Anónimo ha dicho...

quiero elegir una frase, pero no, lo releo una y otra vez "estiro el café" Beso
Bello!!!!!
flora levi

16 de julio de 2016, 14:57  
Anonymous Malala ha dicho...

Una hermosura, mi querida.

16 de julio de 2016, 20:58  
Anonymous Anónimo ha dicho...


este poema me evoca el Ulises de joyce, se extendiende en su municiosa relación de actos cotidianos, pero al final está la ausencia que bello remate.
Walter Mondragón

23 de julio de 2016, 19:16  
Anonymous Anónimo ha dicho...

David Sorbille dijo...
Querida Alicia: magistral poema! Un abrazo

24 de julio de 2016, 22:45  
Blogger Clelia Bercovich ha dicho...

Efecto centrífugo tiene el poema con una taza celeste, venís en espiral en círculo concéntrico, la taza celeste da su golpe, celeste ..azul era la de Giannuzzi, y era sólo una taza, azul. Tu taza celeste lo dice todo, pero tienes el jazmín trepando, alzándose, con la prepotencia de la vida. Uno de tus mejores poemas .

8 de noviembre de 2016, 13:04  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal