22/7/15

Poema de María Ángeles Pérez López


En mi casa hay también un baúl escondido
-como en todas las otras que conozco-,
donde duerme en su ovillo,
en su silencio,
la edad de la apatía, la renuncia
a las cartas, las fotos, los retales
del tejido que hilvana nuestra historia.
En el mío aparecen cosas de lo más raro,
desechadas por orden del sentido común,
abandonadas
a su propio mutismo, discreción,
a su sola materia
en proceso comunal de deterioro,
amontonadas, regladas por el caos
que resuelve su admisión rigurosísima
en el canon oculto, en el revés,
en el nervio de la hoja que, vuelta sobre sí,
encubre su costado, su renuevo.

Como todos los otros que conozco,
mi baúl no era mío desde siempre
sino que fue heredado, sucedido
de mi abuela creciendo hasta la ermita
del vientre y del cariño,
de mi madre también, de sus tesoros,
cuando aposté y gané memoria propia
con que ir atando el hilo con su nudo
a las cosas pequeñas e insufribles
en su común destino para el fuego.


© María Ángeles Pérez López

3 comentarios:

Anonymous MILAGROS RODRÍGUEZ ha dicho...

ESA HERENCIA QUE VA ENHEBRANDO RECUERDOS PERFECTAMENTE ENCADENADA SU "RENUEVO" Y ESE NO QUERER DESPRENDERNOS DE LO QUE ES PARTE DE NUESTRA HISTORIA ¡MUY BUENO TU POEMA!

24 de julio de 2015, 11:18  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

La historia de cada uno, es eso.
Besos

26 de julio de 2015, 11:32  
Anonymous Maria Marta Donnet ha dicho...

Muy bueno tu poema ! "...duerme en su ovillo,
en su silencio..."

26 de julio de 2015, 18:25  

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