17/1/14

Poema de Paulina Vinderman



La chiquilla leía sus cuentos de hadas,
el sapo se convertía en príncipe, nunca al revés.

Hormiga viajera persiguiendo una luna
sobre el río.
No importa cuál río, importa
la desolada contemplación de la naturaleza muerta
arrojada sobre la cama de hotel:
un mapa, una lata, una naranja, ese mirador
austero para un mundo listo para ser enmarcado,
y el vértigo como sensualidad.

(añoraré caricias pero aún no lo sé)

¿En nombre de qué culpa uso el escape
como símbolo?
¿En nombre de qué abandono?


© Paulina Vinderman

6 comentarios:

Blogger ©Claudia Isabel ha dicho...

Paulina, un placer leerte :)
Abrazo

17 de enero de 2014, 12:17  
Anonymous betty badaui ha dicho...

Tanta frescura, casi timidez en el interrogante, un gran gusto leerte
Betty

19 de enero de 2014, 2:25  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy buenas preguntas para el cierre. Me gustó tu poema Paulina
Abrazo
Alicia Borgogno

20 de enero de 2014, 13:53  
Blogger Teresa Gerez ha dicho...

la síntesis de la poesía para decir una psicología y una vida con final abierto. Abrazo.

26 de enero de 2014, 0:28  
Blogger Isabel ha dicho...

Querida Paulina, "arrojada", casi diría yecta, con un algo existencialista en esta insistencia en el "abandona". No falta la lata, la naranja, lo que pronto será basura según tu retórica sólida. Sin embartgoi, salida de esos cuentos que te sedimentaron, queréw emplear otra lógica y preguntar. Un beso y el deleite de leerte. Isabel

30 de enero de 2014, 23:35  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un poema fresco e inocente, arrojado sobre el milagro de la niña que aún no dejaste ir .
Bien Paulina!
Susana Giraudo

2 de febrero de 2014, 19:10  

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