18/7/13

Poema de Leonor Mauvecin


                                     
                               A Pedro Mauvecin., mi abuelo.
 

Eran  los altos Pirineos de Francia
era la roca, la abeja, el vino,
era el viento
 una filigrana de sueños en los  ojos,
acuarelas  de estío, en el ausente. 

Era un círculo de tumbas que se abría
sobre la mesa, como una baraja.
Y un castillo ilusorio con su historia, salvaje,
 me contabas. 

Era el ajedrez, los botones de perlas,
las zapatillas bordadas y la guitarra.
Y ese andar por caminos polvorientos,
trayendo historias
de aquella lejanía, Catamarca. 

El tiempo como siempre se complace
en borrar el contorno del recuerdo.
No volverá el extraño.
Ausente queda.
Ingrata  siesta del ayer perdida
que me deja un hoy, en añoranza.
 

© Leonor Mauvecin

7 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Esa nostalgia, esos recuerdos que afloran en la piel y el amor por los que ya no estan , muy bello

maria elena tolosa

18 de julio de 2013, 17:59  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ritmo y musicalidad en este poema pleno de imágenes conmovedoras, que pactan con la memoria del abuelo ausente, de tanta importancia en la vida de todos y cada uno. Muy bueno.
Un abrazo

Elisa Dejistani

18 de julio de 2013, 23:55  
Anonymous Anónimo ha dicho...



Bellísima evocación de la melancolía del abuelo.
Me encantó.

Un abrazo,

Alicia Márquez

19 de julio de 2013, 10:19  
Blogger Adriana ha dicho...

Bellísimo poema, Leonor. Encontraste tus propias palabras para hablar de una nostalgia de casi todos. Un abrazo. Adriana Maggio

19 de julio de 2013, 11:43  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Hermoso poema para un abuelo que, de seguro te impregnó de vivencias muy ricas y llenas de magia. Te imagino niña junto a él con tus ojos deslumbrados al escucharlo y ver esos objetos hermosos que nombras en tu poema.
Un abrazo,
Juany Rojas

19 de julio de 2013, 18:20  
Anonymous Mariasilvia ha dicho...

Leonor, amo tu poesía, esa manera tuya tan lírica al mismo tiempo que cotidiana. Y el amorr a tu historia...

19 de julio de 2013, 23:09  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Esos sabios que nos acompañaron en el camino, nos habitan siempre. Su cariño, enseñanzas, ejemplos sanos y con su historia, que de alguna manera capitalizamos.
Bravo por tu abuelo!1
Besos

22 de julio de 2013, 19:37  

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