3/11/26

Poema de María Laura Blanco

  


De este lugar no escapa nadie

el cemento fue humedecido con sangre

selladas las paredes, las columnas

con pellejo de sufrientes

las lágrimas del arcángel

no alcanzaron para frenar el incendio

todo se hizo noche

no se podía respirar

caminábamos ciegos por la escalinata

alguno caía en el foso, otro colgaba

de una horca de hierro y clavos

no se sentía miedo, no

el dolor anestesia

lastiman los quejidos

dibujados en las columnas

en los techos

máscaras que alguna vez

fueron hombres

y su delito

sucumbir al amor

condenados al encierro

arrastrando cadenas

rosarios de roca filosa

murmuran gritos desgarrados

saben que su esfuerzo es vano

entonces escriben poemas

que nadie puede leer. 

 

las brujas nos juntábamos

al alba

no queríamos escapar del sol

 pero nos obligaban

entre susurros de rezos

invocando magia

 se vuelve uno visible

 maternas carnes se dilatan

una lluvia de semen cae en el pubis

 una lechuza en el palo más alto

-el de la urraca- que canta

una melodía afinada y diáfana

 se alejan los corderos de la planicie

 suben hacia el pico más alto

 saben que se viene el cataclismo

 le han visto el rabo al diablo

 y lloran, balan atemorizados

 tiemblan y sacuden los pastos

 se viene, está próximo el fuego

la ola gigante, el gran tsunami

 que devorará con hambre de lobo

 hasta la última roca desvalida

 y los niños

 sin ser concebidos

mueren en el viento

atragantados de agua

 y de ceniza.

 

© María Laura Blanco

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1 comentarios:

Blogger Gus... ha dicho...

Bienvenida María Laura a éste sitio que pretende difundir a poetas contemporáneas/os. Abz, Gus.

3 de noviembre de 2026 a las 20:23  

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