Poema de María Laura Blanco
De este lugar no escapa nadie
el cemento fue humedecido con sangre
selladas las paredes, las columnas
con pellejo de sufrientes
las lágrimas del arcángel
no alcanzaron para frenar el incendio
todo se hizo noche
no se podía respirar
caminábamos ciegos por la escalinata
alguno caía en el foso, otro colgaba
de una horca de hierro y clavos
no se sentía miedo, no
el dolor anestesia
lastiman los quejidos
dibujados en las columnas
en los techos
máscaras que alguna vez
fueron hombres
y su delito
sucumbir al amor
condenados al encierro
arrastrando cadenas
rosarios de roca filosa
murmuran gritos desgarrados
saben que su esfuerzo es vano
entonces escriben poemas
que nadie puede leer.
las brujas nos juntábamos
al alba
no queríamos escapar del sol
pero
nos obligaban
entre susurros de rezos
invocando magia
se
vuelve uno visible
maternas carnes se dilatan
una lluvia de semen cae en el pubis
una
lechuza en el palo más alto
-el de la urraca- que canta
una melodía afinada y diáfana
se
alejan los corderos de la planicie
suben hacia el pico más alto
saben que se viene el cataclismo
le
han visto el rabo al diablo
y
lloran, balan atemorizados
tiemblan y sacuden los pastos
se
viene, está próximo el fuego
la ola gigante, el gran tsunami
que
devorará con hambre de lobo
hasta la última roca desvalida
y
los niños
sin
ser concebidos
mueren en el viento
atragantados de agua
y de
ceniza.
© María Laura Blanco
Etiquetas: María Laura Blanco
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1 comentarios:
Bienvenida María Laura a éste sitio que pretende difundir a poetas contemporáneas/os. Abz, Gus.
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