16/3/26

Poema de Eugenia Cabral

  


En el sueño, caía de bruces

ante los umbrales del Paraíso.

La luz caía sobre las escalinatas

como un naranjal podrido.

Ese era el color: de naranjas marrones y agrias.

Y los ángeles se habían vuelto cínicos.

 

Soy mejor que ustedes, les dije a los ángeles;

no vine aquí por comer helados

ni hacerme con la verdad:

llegué hasta el Paraíso buscando a mis hermanos.

De haber intuido que aquí también

me hallaría sola,

habría telefoneado al taxi el domingo, por la tarde,

y lo hubiese esperado paladeando

un cuarteto de Beethoven.                                                             

 

© Eugenia Cabral

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