Poema de Miguel Falquez-Certain
Hermes
A
Marty Black
Pero tus ojos paradójicamente
contradicen tus palabras:
las manchas de topacio flotan
sonrientes en el piélago que trata
de asfixiarlas. Juncal, tu cuerpo,
vibra, danza inquieto,
con la mirada tenaz que los traspasa,
con la pregunta muda que formula
lo inasible ― el deseo proteico ―
el fulgor de algo frágil
que juntos forjaríamos
en el suspiro interrumpido
de los labios; el verbo destruye
el sortilegio. Disquisiciones absurdas:
acaso cómo descifrar la génesis
del texto. Inútil. Semen arrojado
al vacío, perdido en la
efímera
imagen del recuerdo. La hermética
sonrisa propone un desafío,
desdibuja tus palabras, las ocupa.
Sin embargo no te atreves ― se diluye
la audacia de tu muda súplica, naufraga
finalmente: pero tú, allí, mirándome
en silencio, interrogándome.
©
Etiquetas: Miguel Falquez-Certain

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