30/1/26

Poema de Rafael Felipe Oteriño

 


EOLO

 

“Señor de los vientos", así le llaman

a una divinidad cuyo rasgo notable

son sus labios: en cañón.

La iconografía lo muestra suspendido entre nubes,

con aire de rubicundo mal genio.

Encerró, para Odiseo, todos los vientos,

excepto el único

que lo devolvería a Itaca.

Y el sueño lo perdió: volaron todos fuera del odre,

y desde entonces "Eolo" anuncia,

antes que el viento, la tempestad.

 

Lo hallé, de arcilla roja,

en manos de un alfarero ventrudo y socarrón,

al borde de un camino siciliano.

Ahora sopla, en el patio de casa,

con largos silencios tomados de las estrellas.

No sé si para partir o para llegar,

si del Norte o del embozado Sur,

que con manazas impide llegar al puerto.

 

¡Sopla, amigo!

Entre las camisas recién lavadas

y el rayo de sol que las anima, sopla

hasta que llegue

el único que espero.

 

© Rafael Felipe Oteriño

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