Poema de Emiliano Campos Medina
QqqSobre los huesos
de abuelos y tíos
crece el ramaje.
El escarabajo hace su casa
en las cuencas
de los ojos de una niña.
Se extinguen
los cantos sagrados,
la tierra se abre,
el sol se vuelve negro.
Cuando yo les hablaba para llenar la ficha médica, las
madres wichí evitaban el contacto visual. Balbuceaba mis palabras de gringo, y
ellas simplemente asentían sin dirigirme la mirada. Como quien escuchase un
grillo raspar las patas entre los arbustos, o viera pasar la hoja suelta de un
árbol.
Tampoco obtuve respuesta de unos niños que jugaban haciendo
ronda.
Ellos hablaban la lengua de los pájaros y yo estaba
completamente solo, en mi lenguaje de colonos y de muerte.
Sobre Napalpí desataron su furia los hacendados del algodón
y del quebracho. Ahora, con un puñado de médicos y enfermeras, ponemos paños
inútiles, pálido bálsamo, sobre la llaga abierta de la usura.
© Emiliano Campos Medina
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