Nos atrevimos a cerrar los ojos
después nos atrevimos a enmudecer y a
esconder
los estertores de la piel y de la siesta
bajo el perfume del duraznero la ronda de la vida nos abrazaba
y tu corazoncito y el mío
se agitaban en el remolino que nos
entreveraba hasta perder los miedos
nos mostrábamos el sexo
mientras a lo lejos
los caballos sacudían sus varas erguidas.
© Ernestina Elorriaga

Hermoso
ResponderEliminarTina Elorriaga querida.
Muy bueno!!! Sutil erotismo.
ResponderEliminarStella Maris Soria
La desnudez del encuentro entonces, cuando sólo hay un apenas y un mientras y un galope...
ResponderEliminarTe abrazo grande
"Nos atrevimos a cerrar los ojos". Gracias por compartir.
ResponderEliminarun encuentro de piel y corazón y la magmífica imagen de un caballo. susana zazzetti
ResponderEliminarMaravilla de poema!!! Únicoi .
ResponderEliminarImagenes potentes y a la vez de una ternura infinita
ResponderEliminarCuánta ternura, Tina. Precioso poema. Abrazo. Fabiana León
ResponderEliminarSentí el calor del verano, los deliciosos descubrimientos y la alegría del sexo. Felicitaciones por este magnífico poema.
ResponderEliminarAbrazo,
Alicia Márquez
Bello. Tierno y a la vez salvaje. Griselda Rulfo.
ResponderEliminarQué precioso!
ResponderEliminarAbrazo!
Carolina Bugnone