La Jota Pe
A José Ramón Viñuela
Impertinente multitud maciza,
sanguínea,
palpitante al son de los bombos.
Ensimismado y pensativo se quedaba
el mundo
viéndolos pasar.
Siempre eran montones y compactos
y oscuros
y terminantes.
La historia entera parecía
pertenecerles por completo,
tanto,
que tomaba cuerpo y se la podía sentir
y hasta tocar.
En cada pausa renovaban el tono,
repetían “compañeros”,
se encendían,
y parecía descender sobre ellos un aura
poderosa y sagrada.
© Norma Etcheverry
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Hermoso poema, político y cargado de emocion
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