EPIFANÍA
Nunca había visto tus alas. Sólo en la
penumbra del silencio se mostraron en tu espalda. Aéreas, como un ave que
volviese a la mano donde nunca llegará. Aéreas y terrestres, con estrías de
colores, que la mirada asedia vanamente. Amor: cada uno habita un cielo y
apenas la bondad vence, un instante, los años luz que nos guardan.
© Daniel Gayoso
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Así tú esperanza.
ResponderEliminarBuen poema Daniel.
ResponderEliminarSueño o relaidad.
Ana Romano