todavía
un hálito de muerte roza el bisturí
los tejidos gotean sobre el suelo
los músculos se aflojan
mi cuerpo es un recipiente de vísceras
muchas manos intervienen
muchas voces apagadas
las luces del quirófano como galaxias
la vida se detiene
no estoy viva ni estoy muerta
—no estoy—
pero vuelvo
y danzan los hematomas
y gritan mis costillas
y aúllan mis pectorales
todavía no corrí el velo
prefiero no ver
y palparme a tientas
para constatar que sí
que soy yo—
y acá estoy
© Valeria Verona
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Bravo, Vale!
ResponderEliminarme parece muy vívido y existencial este poema, gracias
ResponderEliminarwalter Mondragón
gracias por leer
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