La danza
I
Te levantás del sillón.
Estirás la mano.
Acepto tomarte la cintura,
apoyar mi cabeza en tu hombro,
cerrar los ojos…
Tu cuerpo es como un talismán,
a veces el deseo puede no traducirse en
palabras.
Nuestra danza es el secreto: silencio del
deseo
migrando hacia otro lenguaje.
II
Acerco aún más la cara a tu cuello.
Ha comenzado a darme hambre
ese olor a café.
Llevo la mano hasta tu nuca. Inspiro.
Esa es la palabra por la que el hambre
se vuelve lenguaje: inspiro.
El vapor resuena
y todo lo que deseo está en el aire,
el pan tostado, la mañana,
todo lo que comienza está en el aire.
© Sergio Guerrieri
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bellísimo!!! susana zazzetti
ResponderEliminarBellísimo y muy sensual.Patricia Graziadei
ResponderEliminarUna preciosura este poema sobre la danza y el amor! Felicitaciones Sergio!
ResponderEliminarCuando lo cotidiano se rodea de amor. Bellísimo! Bea Belfiore
ResponderEliminarPuro encanto,bello.
ResponderEliminarAnahi Duzevich Bezoz