El pan
(de otros el maíz,
el tubérculo,
el arroz;
nuestro
ese grano de oro
en el campo)
Primero
conviértete en fermento,
en levadura,
en volcán.
Construye luego
con tu harina buena
una torre
sobre la mesada.
Y horádate el centro.
Cávate.
Y vuelca en ese pozo
todos tus afanes.
Entonces
enciéndete y crece.
Crece.
Duplícate
una y otra vez.
Cocínate.
Quémate.
Inmólate.
Y ofréndate
como una hostia.
© María Teresa Andruetto
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Gracias Gus por este poema. Debemos convertirnos en pan..somos nosotros los que nos tenemos..María Teresa Andruetto inmensa
ResponderEliminarBellísimo poema.Patricia Graziadei
ResponderEliminarSiempre poderosa la voz de María Teresa Andruetto🍃
ResponderEliminarVerónica Capellino Rando
Sabio poema que nos hace comulgar verdades. Y cruje…
ResponderEliminarAbrazo. María Paula Mones Ruiz
Un lento proceso individual que termina en común unión. Muy bello! Bea Belfiore
ResponderEliminarGracias por el poema, Catalina Boccardo
ResponderEliminarExcelente, para pensar...
ResponderEliminarAnahi Duzevich Bezoz