La raíz de la memoria
La hoja es la memoria del árbol,
el río es la memoria del cielo,
la herida es la memoria del cuerpo,
y el tiempo, la memoria de lo que no fue.
Todo busca resumirse,
contraerse hasta el punto
en que la forma se disuelve
y solo queda la esencia respirando.
El pensamiento del aire
conoce ese límite:
sabe que debajo de cada nombre
hay un túnel que no termina,
un eco que traduce sin decir.
Porque la palabra no explica:
abre o cierra.
No grita: espera.
Es el silencio vuelto borde,
la última piel del vacío,
el temblor donde todo se junta
para comenzar otra vez desde la nada.
© Romina Soledad Bada
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Muy bueno.Patricia Graziadei
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