Con mis hermanos
cortábamos flores de jarilla
para unir en ramos
Los poníamos
en un lugar con sombra
donde enterrábamos
algún animal muerto
Repetíamos esta ceremonia
con la fortaleza necesaria
para acompañar la ausencia
Aún hoy nos reunimos
alrededor de lo que somos
armamos atados de colores
para velar un duelo
que teje los puntos
de nuestro silencio.
© Mauricio Giulietti

Hermoso poema donde el duelo nos teje. Gracias
ResponderEliminarbellísino, susana zazzetti
ResponderEliminar🥰😍🥰
ResponderEliminarRealmente una belleza, Gracias, Irene.
ResponderEliminarConmovedor y bello. Abrazo, poeta.
ResponderEliminarUN VUELO QUE TEJE, me encantó. Cristina Noguera
ResponderEliminarEl poder y la necesidad del ritual.
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