YOGA
A los ochenta y dos años,
después de la muerte de mi padre,
mamá comenzó a usar pantalones.
Siempre se había vestido con pollera
obediente a la premisa
“los pantalones los llevan puestos
los varones”.
Así eran las mujeres de antes.
Recién entonces pudo
empezar a hacer yoga,
como si la muerte del esposo
le permitiera tomar consciencia
del propio cuerpo,
sentir el corazón latiendo
a un paso del final.
© Nancy Montemurro
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Muy cierto y muy bien dicho Nancy
ResponderEliminarSaludo desde Córdoba
Tan realista! Gracias, poeta. Gina Escobar
ResponderEliminarTan bella manera de describir algo tan instalado por generaciones. Bravo
ResponderEliminarLa mirada de poeta que observa y devela gestos. Precioso!
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