Feria de inutilidades
(Paseo inesperado)
compramos una llave
color plateado
inadvertido destello añil,
emula una vieja llave de casa de pueblo
con dos patios, uno de mosaicos
y el último de tierra con romeros, salvias
dama de noche y helechos serruchos,
emula otra que abre una casona cerca de un
canal
habitada de piquillines, colibríes, tunas,
con inviernos de cerrados postigones y
cocina chiquita donde se bebían infusiones
de
unas manos queridas
emula las soñadas llaves de la infancia
esos cuentos creíbles sólo antes del sueño:
la que aún duerme y espera un beso
salvífico,
la encerrada en un cuarto insípido y gris
que ocultó su pié y temió que la talla
diera,
o la que debió haber cerrado la puerta
desde dentro antes de la fatal lobuna
sombra
puede que sea la llave dorada
o la de la palabra poética
o la del silencio que se sabe poema
o la llave misteriosa de los sueños y sus
túneles
o la
querida llave abrepuertas
de claves y desvanes:
cajas de fotos como cartas de tarot,
o cartas viejas leídas a las tres
de la mañana
puede ser que sea la llave del pensamiento
cualquier llave que sea
la de la feria de inutilidades
será la llave abre o cierra
sólo tu corazón te indicará el camino
nunca temas, seguro sabrás su destino.
© Ana Russo

Hay muchas imágenes en tu poesía. Cristina Noguera
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