A mis hermanos de la vida
Toma la copa, hermano.
Sé que hay un mundo de sombras que nos sigue
de cerca; arenas cansadas y cielos quebrados que temen la muerte.
Hay un gemido de gaviotas que se adorna de
ortigas y abarca los mares.
También lámparas y campanas sordas. Ojos
apagados de tanto mirar lejanías y tal vez, una cruz horadando esperanzas. Toma
la copa.
Se escucha un extraño sonido de árboles que
crecen en la mitad del mundo.
Vibra el llanto de alguien que perdió el calor
de las palabras.
Creo que juntos es posible recorrer el sueño
de las hadas y que de la mano podemos caminar sin medo por toda esta tristeza,
Aún podemos, hermano. Bebe: la copa tiene
vino, miel y luz.
Tómala porque a pesar de todo en algún lugar,
sigue naciendo la vida.
© Susana Cattaneo Corona
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Desde Córdoba levanto la copa en ese brindis fraterno que ofreces en tu poema profundo Susana.
ResponderEliminarQue sea la vida, el vino, el dulzor de la miel y la esperanza de un tiempo mejor. Abrazo grande
intenso, sí. no hay que perder el calor de las palabras. susana zazzetti
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