La tregua de los pobres
Desde anoche
o sea
hace una eternidad
en un banco de plaza
sobre un bolso roído
y mugriento
ella duerme.
Brazos en cruz
calibrando
el universo
pupilas tercas
niegan el sol.
Duerme
rendida
a
metros de un afiche
sucio y despegado
con la foto de la abanderada
que decía:
“Evita y los niños”
No la molesten
mirando bien
ella es una esas sonrisas
de tinta y barro
donde aún hay esperanza.
© Cecilia Penna

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