La cosa
Debo transformar la cosa; si no se rompe y yo quedo quieta.
Aunque sea intangible, se caiga en el aire. Para que lo perenne mute de golpe.
El cambio del objeto es poner límites, barreras a lo imprudente; si no me
deslizo en una vorágine inesperada sin fondo donde respirar. Con la cosa
arreglada, seré un enigma para manejarme en un terreno libre, prepararé la
savia, abriré una llaga en la tierra.
© Cecilia Carballo
Excelente obra...
ResponderEliminarQue interesante.
ResponderEliminarAbeazo.
Ana ROmano