No conformes con el daño causado
a los cuerpos
fueron por la memoria
a tapar el sonido del mapudungun
el sonido günuna
a separar lo que nombra
de su forma física o material
de las fuerzas que evoca
quisieron retirar la energía
de las cosas
pero la memoria llega como un río en estos tiempos
el primer genocidio no se nombra
no existían expresiones que pudieran designar al arreo de
personas
o la profanación de los cuerpos en el desmenuzamiento
nunca se nos hubiera ocurrido sacar de la tierra las cabezas
de los muertos
para hervirlas
en beneficio de la ciencia
no se llamaba “bautismo” la tarea de nombrar
de ningún modo lo hacían ni los asesinos ni los infiltrados
del progreso
no era “toponimia” el newen de la mapu
venía desde lo antiguo
dónde miraban tus ojos
Tropachun?
desde cuál espacio hoy nos observás, ayudando
a juntar los pedazos
cada nombre con su parte?
este lago no es Mascardi, su nombre es RELMÜ LAFKEN
el Fitz Roy es CHALTÉN
este curso de agua es el KURU LEUFU
el árbol que dicen sagrado es PEWEN,
se dice LAWEN a esa planta que alivia, sin ningún latinismo
nuestros muertos son los KUIFIKECHE, que nos guían.
Esta memoria se llama TROPACHUN.
© Viviana Ayilef
Extraordinario! un poema que obliga a investigar la historia.
ResponderEliminarAnahì Duzevich Bezoz
Pura potencia, Vivi!
ResponderEliminarEstremecedor♥️🌱
ResponderEliminarGracias Vivi por estos versos necesarios! Abrazo grande ✨
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